La propuesta argentina más allá de París

Argentina llega a la COP22 de Marruecos, con una primera revisión de su Contribución Nacionalmente Determinada (NDC) presentada en París. De manera innovadora el país ha constituido un Gabinete Interministerial de Cambio Climático que integra todos los sectores de gobierno en un proceso de discusión y toma de decisiones. Adicionalmente, dos reuniones se han ampliado a la participación de la sociedad civil, convocando a más de 120 personas entre académicos, representantes de ONG, sindicatos y sector privado. Este proceso posiciona a la Argentina como uno de los primeros Estados en proceder a una revisión de sus compromisos frente al cambio climático, lo que demuestra un interés por mejorar la propuesta original y acercarse más a las responsabilidades de un país posicionado en el puesto 21 de los grandes emisores del mundo, con emisiones per cápita mayores a las de algunos países europeos, miembro del G20, y con una economía de renta media muy superior a la de muchos países del mundo en desarrollo.

La revisión ha permitido al nuevo gobierno argentino –cuyo periodo dio inicio posteriormente a la COP 21– actualizar información, chequear datos y sobre todo instalar la temática en un ámbito de alto nivel de decisión en los diferentes Ministerios que son autoridad de aplicación de las principales políticas relacionadas a las Emisiones de GEI y a la adaptación al Cambio climático. Hoy se cuenta con una contribución revisada, validada e incorporada a la política pública. No obstante, el aumento de la contribución dista de ser ambicioso ya que no supera el 15% de aumento en relación a lo comprometido en Paris.

Argentina presenta enormes posibilidades para el desarrollo de una economía de bajo carbono, que diferencie la producción nacional en los mercados internacionales generando desarrollo y bienestar a la población, sin comprometer a las generaciones futuras. En este sentido, es clave potenciar las estrategias para el sector energético, la promoción de una agricultura y ganadería inteligente, la conservación de los bosques, y las medidas de adaptación al cambio climático. Es por ello que el anuncio del gobierno argentino de dar continuidad al proceso de revisión participativa, ampliando a los aportes de la sociedad civil a través de las constitución de mesas sectoriales durante el año 2018, es realmente tomado como un compromiso en el logro de una contribución mas ambiciosa.

Desde la Fundación Vida Silvestre, organización asociada a WWF, preocupa que el compromiso climático 2030 considere a la energía nuclear y a las grandes hidroeléctricas, pudiendo esta última aumentar la generación de emisiones de gran impacto para el ambiente. A su vez, merece atención el incremento de biocombustibles basados en cultivos, con una baja eficiencia de aporte de energía, que compiten con la producción de alimentos y promueven el corrimiento de la frontera agrícola. Por el contrario, Argentina tiene la oportunidad de explotar alternativas energéticas de gran potencial compatibles con el cuidado del ambiente.

Sólo cumpliendo la ley Nº 27191 de Energías Renovables, que estipula un 20% de fuentes renovables en la matriz energética para el año 2025, Argentina superaría el compromiso asumido en París de conseguir el 12% a 2030 y un 8% adicional con apoyo internacional. A su vez, profundizando políticas de eficiencia energética (uno de los “yacimientos” menos desarrollados en el país) a través, por ejemplo, de sistemas de etiquetado en equipos eléctricos y de gas, está comprobado que se evitaría generar 6.000 MW, equivalentes a dos represas hidroeléctricas similares a Yacyretá y un ahorro en costos de capital de U$S 31.000 millones a 2030 (© Escenarios energéticos para la Argentina (2013-2030) con políticas de eficiencia energética)

Con respecto al uso de la tierra, se espera que la propuesta argentina desarrolle con mayor rigurosidad su compromiso en este sector que representa la mitad de su matriz de emisiones por las altas tasas de deforestación (desde 1990 se perdieron 7,6 millones de hectáreas de bosques nativos, el equivalente a la provincia de Formosa). La asignación efectiva de los fondos estipulados por la Ley de Bosques Nº 26.331junto con la promoción de modelos agrícolas, ganaderos y forestales como es la iniciativa de Manejo de Bosque con Ganadería Integrada (MBGI) del Ministerio de Agroindustria y la dirección de bosques permitiría un incremento en la fijación de carbono en bosques y suelo junto con la conservación de la biodiversidad y los ciclos de agua.

Se espera que la COP22 impulse iniciativas concretas contra el calentamiento global, entre ellas, proyectos de adaptación al cambio climático. En este campo las medidas propuestas por Argentina son muy genéricas y llama la atención la ausencia total de acciones para proteger los océanos, principales reguladores del clima mundial, en un país con más de 5.000 km de costa y aproximadamente 4.800.000km2 de mar argentino y océanos, de donde se obtienen recursos que se traducen en millones de dólares en inversiones y fuentes de trabajo.

Manuel Jaramillo, Director de Conservación y Desarrollo Sustentable de Fundación Vida Silvestre
Publicado originalmente en la plataforma compartida por EFE y WWF “El Clima en Marruecos - La COP22 de Cambio Climático”. Esta publicación puede reproducirse libremente, citando el origen y a sus autores