Unidos por la conservación y preservación del río Grande

BOQUILLAS DEL CARMEN, MEXICO — Detrás del ayuntamiento de este poblado ubicado junto al río, al otro lado del Parque Nacional Big Bend, una docena de personas se reúne para planear los trabajos de restauración del río Grande. Varios organismos públicos y privados - incluyendo WWF y el Servicio Nacional de Parques - colaboran para tratar de asegurar que, incluso a pesar del cambio climático y un clima cada vez más caliente y seco, el río seguirá proporcionando agua, sustento y recreación a las personas en ambos lados de la ribera. El cambio climático no conoce fronteras.

Entre los asistentes se encuentra Carlos Alberto Sifuentes Lugo, director regional de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas de México. Sifuentes ayuda a administrar 17 áreas protegidas que comprenden desde el río Grande hasta el estado de San Luis Potosí, al sur. Antes de ser promovido hace dos años fue director de Maderas del Carmen, un área protegida cerca del poblado de Boquillas. Este poblado que no cuenta con electricidad ni sistema de agua potable se ha convertido en una pequeña atracción turística, desde que el cruce fronterizo con Estados Unidos fue abierto de nuevo en 2013.

Sifuentes ha trabajado en estrecha colaboración con WWF durante muchos años y hace énfasis en la importancia de la colaboración entre México y Estados Unidos.

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"El proyecto de restauración y conservación del río Grande nos ha obligado a ver más allá e involucrar a más personas en el proceso", dijo. "Uno de los elementos más importantes para nosotros es la colaboración de las comunidades rurales asentadas a lo largo del río Grande".

El río es importante para los casi 200 habitantes de Boquillas. Es la única fuente confiable de agua en un desierto donde la lluvia escasea. Los residentes pescan en sus aguas. "Usan el agua. Pescan. Si el agua está contaminada, los peces están contaminados. Así que estamos arreglando un problema social", manifestó Sifuentes.

Sifuentes, ingeniero forestal de profesión, ha trabajado en áreas protegidas durante los últimos 15 años, en gran parte dedicados a restaurar el río Grande y las áreas protegidas, al lado de socios como WWF, el servicio de parques, ProFauna y otros.

Big Bend

"Históricamente, el río Grande ha sido invadido por las grandes ciudades y ha sido contaminado en muchos lugares", expresó el Ing. Sifuentes. Este no es el caso en Big Bend ya que el agua proveniente del río Concho, a la altura del poblado de Ojinaga, al oeste del parque, reabastece al Grande, un río diezmado aguas arriba por las ciudades y la demanda agrícola. Sin embargo las especies invasoras han impedido el flujo del río, causando que los sedimentos se acumulen a lo largo de su ribera. Durante la última década el Ing. Sifuentes ha trabajado para ayudar a eliminar a la caña gigante invasora y reintroducir especies nativas de aves y peces.

"El río se está asfixiando debido a los sedimentos", dijo. "Salvar el río es uno de los principales objetivos de esta alianza".

Ésta no es una tarea sencilla.

"Tenemos que considerar todos los diferentes factores que afectan al río", dijo. "Tenemos que trabajar con los sedimentos, las especies exóticas y la reintroducción de especies que están desapareciendo".

Pero el río Grande es más que una fuente de agua y alimento.

"En algunas otras partes de la frontera hay muros. Así que aquí construimos puentes", dijo. "El río es un punto de unión para nosotros".