El 4 de julio y el desperdicio de alimentos: consejos de nuestros Padres Fundadores

Family at backyard cookout

El 4 de julio no solo se celebra el cumpleaños de Estados Unidos sino también el día en que los estadounidenses comen unos 150 millones de hot dogs y aproximadamente 900 millones de libras de carne de res y pollo, sin mencionar la gran cantidad de ensalada de papa, elotes y sandías. Pero estos alimentos, por más deliciosos que sean, se desperdician con demasiada frecuencia. Unos 63 millones de toneladas de alimentos en Estados Unidos se pierden o desperdician cada año, la mayoría de las veces en los supermercados, restaurantes y los hogares.

Resulta verdaderamente irónico que esto suceda en el Día de la Independencia, considerando lo respetuosos que eran nuestros Padres Fundadores con el medio ambiente, quienes, cientos de años después, nos continúan inspirando, incluso en las comidas que hacemos al aire libre durante los días festivos.

"No desperdicies, no desees”, aconsejaba Benjamín Franklin. De hecho, cada libra de comida que desperdiciamos es otra libra de comida que desearemos tener después; otra planta por cosechar; otro animal por criar. Pero el desperdicio de alimentos implica más que eso: también está la tierra, el agua, la energía o el hábitat de vida silvestre que podríamos haber salvado.

George Washington, John Adams y Thomas Jefferson escribieron fervorosamente sobre el valor de aprovechar la comida no utilizada y otros desechos para fertilizar el suelo. Por supuesto, el compostaje no solo es bueno para los cultivos sino también para el medio ambiente. Cuando la comida es compostada emite dióxido de carbono. Pero cuando se pudre en los vertederos emite metano, el cual atrapa 24 veces más calor en la atmósfera que el dióxido de carbono.

También podemos tomar una nota de lo que dijo Jefferson sobre una dieta balanceada. Si bien no era vegetariano, nuestro tercer presidente dijo que comía carne "como condimento para las verduras que constituyen mi principal dieta". El Departamento de Agricultura de Estados Unidos recomienda que sigamos el ejemplo de Jefferson y llenemos la mitad de nuestros platos con frutas y verduras. Estos alimentos suelen tener impactos relativamente bajos en el uso de la tierra, el agua y la energía, así como en las emisiones de gases de efecto invernadero.

Cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de cambiar nuestros comportamientos alimenticios y reducir nuestra huella alimentaria. Y de hecho es más fácil de lo que crees:

  • Compra de forma más inteligente: sigue los pasos de Franklin y piensa qué usarás y cuándo lo harás. Compra con prudencia para evitar el desperdicio, planeando los menús antes de comprar y comprando solo lo necesario. Limita el desperdicio aún más congelando los alimentos no deseados para su uso posterior.
  • Elige más frutas y verduras: al igual que Jefferson, llena tu plato con frutas y verduras. No tienes que limitarte a esos alimentos, pero al llenar al menos la mitad de tu plato con vegetales puedes ayudar al planeta.
  • Composta lo que puedas: si tienes jardín, sigue el ejemplo de Washington y otros Padres Fundadores compostando los restos de la comida. Tus plantas y el planeta te lo agradecerán.

La agricultura es parte de la gran historia de éxito de nuestra nación y sigue siendo clave para el futuro de nuestro país. Los alimentos son mucho más valiosos de lo que nuestros hábitos de desperdicio sugieren. Además, comer de forma más sostenible y gastar menos, no solo es bueno para nuestra salud y nuestros bolsillos, sino que también es fundamental para la salud de nuestra nación y nuestro planeta.