¿Pueden los humanos vivir en armonía con los jaguares?

Esta es la pregunta que WWF-Brasil está ayudando a responder en el Iguazú, una región ubicada en la frontera entre Brasil y Argentina.

Jaguar Brazil Iguazu National  Park

© Carmel Croukamp / Parque das Aves

El Alto Paraná es una zona del Bosque Atlántico y está considerado como una de las áreas más críticas para la conservación del jaguar (Panthera onca). En este bioma los científicos estiman que viven unos 200 jaguares, o bien, menos del 1% de la población original.

La reducción de la población del jaguar se ha debido a la deforestación, el esparcimiento de la mancha urbana y otras amenazas para esta especie. Por eso, para ayudar a proteger al jaguar, WWF-Brasil y la Fundación Vida Silvestre Argentina han estado trabajando junto con WWF-Paraguay e instituciones locales como Jaguares de Iguazú, de Brasil, y el Instituto de Biología Subtropical, de Argentina.

Recientemente, el Programa Trinacional del Bosque Atlántico celebró que el número de jaguares en el Parque Nacional Iguazú aumentó aproximadamente 30%. En 2014, se calculaba que había entre 51 y 84 jaguares en la región. El estudio más reciente dado a conocer en 2017 estima que hay entre 71 y 107 animales. El monitoreo se basó en el análisis de fotografías captadas por cámaras trampa durante varios meses, en 2016, en el bosque.

En agosto de 2018, el parque tuvo otro motivo para celebrar: el proyecto Jaguares de Iguazú registró tres cachorros nuevos que viven en el Bosque Atlántico. Las adorables fotos de los pequeños jaguares se publicaron en Facebook justo después de que WWF-Brasil y el proyecto pusieran en marcha una guía para que los productores rurales puedan convivir mejor con los animales.

© Carmel Croukamp / Parque das Aves

En total, tres cachorros fueron registrados en el parque nacional. © Carmel Croukamp / Parque das Aves

La alianza entre WWF-Brasil y el proyecto Jaguares de Iguazú apoya precisamente la coexistencia entre los jaguares y los humanos. Esto incluye actividades de educación ambiental con la comunidad local, apoyo para el equipo del proyecto y materiales de comunicación.

Con los tres nuevos cachorros, el proyecto está haciendo un gran esfuerzo para involucrar a la comunidad en el parque -incluidos los turistas, los trabajadores y los productores rurales- para conducir con más cuidado por la zona. Se han colocado letreros y conos de tráfico, y se han estado publicando notificaciones diarias a través de redes sociales y boletines informativos.

Cada animal nuevo encontrado indica una leve recuperación y brinda esperanza para la conservación de esta especie, la cual es fundamental para el medio ambiente. El jaguar es una especie prioritaria para la conservación ya que representa un indicador de la salud del ecosistema. La conservación del jaguar influye en todas sus presas y en toda la cadena alimenticia. Por lo tanto, la conservación de este animal representa a la vez la conservación del Bosque Atlántico, hogar del 7% de todas las especies de plantas del planeta y del 5% de todas las especies de vertebrados (Cullen Jr., Bodmer, y Valladares Pádua, 2000).