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Colocan cámara en una ballena minke por primera ocasión

Por primera ocasión, los científicos en Antártida colocaron una cámara en una ballena minke, una de las especies de ballenas menos conocidas.

En un movimiento de suerte  para los investigadores, la cámara (adherida con ventosas) se deslizó por el costado del cuerpo de la ballena pero permaneció adherida, proporcionando un increíble video  sobre la forma en que la ballena se alimenta.

La posición de la cámara permitió registrar cómo se expande la garganta de la ballena.

Las ballenas minke alcanzan hasta unos ocho o nueve metros de longitud y son la segunda ballena barbada más pequeña. Filtran el agua para atrapar principalmente kril o pequeños peces utilizando placas de alimentación especializadas, conocidas como barbas, aplicando un método conocido como alimentación por embestida.

Mientras que sus primos mucho más grandes (como las ballenas azules y los rorcuales comúnes o ballenas de aleta) se alimentan, toman enormes cantidades de agua que pueden igualar toda su masa corporal y tardan hasta un minuto para procesar cada trago.

"Lo que me sorprende es lo rápido que nada la ballena minke y lo rápido que puede alimentarse", expresó Dr. Ari Friedlaender, profesor asociado de la Universidad de California, en Santa Cruz, y científico principal de la investigación.

"El video mostró a la ballena minke nadando a una velocidad de hasta 24 kilómetros por hora al acelerar para alimentarse. Pudimos ver embestidas de alimentación individuales y la expansión de los pliegues de la garganta mientras se llenaban de agua cargada de presas. Lo notable fue la frecuencia de las embestidas y la rapidez con que podía procesar agua y alimentarse nuevamente, repitiendo la tarea cada 10 segundos en una inmersión de alimentación. Era como ver a un Pac-Man alimentándose de manera contínua".

Según Dr. Friedlaender, el tamaño relativamente pequeño de las ballenas minke les ayuda a maniobrar entre el hielo marino, y su capacidad para alimentarse rápidamente ha ayudado a la especie a encontrar su espacio en la Antártida.

"Las ballenas más grandes tratan de evitar el hielo porque no pueden maniobrar tan bien, así que se alimentan en aguas abiertas. También necesitan parches densos de kril o peces para compensar la energía requerida para acelerar, embestir y procesar grandes tragos de agua”.

"Pero las ballenas minke pueden alimentarse entre el hielo debido a su tamaño. Curiosamente, su pequeño tamaño también disminuye la energía necesaria para alimentarse, por lo que pueden aprovechar parches de presa menos densos".

Dr. Friedlaender describió la colocación de la primera cámara en una ballena minke como "uno de los momentos más memorables de mi vida científica", mientras otros investigadores y una multitud de turistas a bordo del barco OneOcean Expeditions estallaban en aplausos.

Chris Johnson, gerente del Programa Antártico de WWF, quien se unió al Dr. Friedlaender en el viaje como parte del equipo de investigación, manifestó que la personalidad de la ballena portando la cámara hizo la experiencia aún más inolvidable.

"Este animal siguió dando vueltas alrededor del barco, rodándose de lado, tan fascinado por nosotros como nosotros por él. Realmente fue un espectáculo verla salir a la superficie repetidamente. Realmente parecía estarse divirtiendo", comentó.

El hielo marino es una parte importante del hábitat de una ballena minke, un lugar donde se alimentan y se esconden de las orcas.

Pero debido al cambio climático, el hielo marino en la península Antártica ahora avanza dos meses más tarde y se retira más de un mes antes.

"En los últimos 50 años, el número de días que el hielo marino cubre la península Antártica ha disminuido en aproximadamente 80 días. Para las ballenas minke y otras especies dependientes del hielo, esto significa 80 días menos de hábitat adecuado", expresó Dr. Friedlaender.

Los científicos también están preocupados de que las áreas críticas de alimentación de las ballenas barbadas y otros depredadores de kril, como los pingüinos, focas y aves marinas, se superpongan con la pesquería del kril.

Esta pesquería se concentra principalmente a lo largo de la península Antártica y el Arco de las Antillas Australes, una zona rica en kril antártico.

A WWF le preocupa que la industria quiera aumentar la captura total de kril.

Chris Johnson explicó que WWF continuará abogando por más áreas marinas protegidas en la Antártida, ya que son vitales para la conservación de la biodiversidad y se basan en sólidos conocimientos científicos.

Continuó explicando que en la actualidad, la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA) toma en cuenta datos sobre los pingüinos, focas y aves marinas, pero no sobre las ballenas, al considerar nuevas propuestas de áreas protegidas y manejo pesquero.

"WWF está trabajando con el Dr. Friedlaender y su equipo para entregar nueva información vital sobre las ballenas a los responsables de la toma de decisiones”.

"Estas cámaras nos están ayudando a comprender no solo cómo se alimentan las ballenas barbadas, sino también la ubicación de sus lugares de alimentación favoritos. Esto nos permitirá trabajar con la CCRVMA y la industria para mantener a la pesquería alejada de estas áreas críticas de alimentación", comentó.

"Esperamos que cuando la CCRVMA se reúna próximamente, se aprueben nuevas propuestas para importantes nuevas áreas marinas protegidas en la península Antártica y el mar de Weddell, y una propuesta para la Antártida Oriental que fue rechazada el año pasado", dijo.

WWF-Australia ha proporcionado fondos para tres "cámaras de ballenas" para ayudar a los científicos a comprender mejor las áreas de alimentación críticas en el océano Austral y el impacto de la reducción del hielo causada por el calentamiento del mar.

El trabajo del Dr. Ari Friedlaender es apoyado por OneOcean Expeditions y se realiza en colaboración con científicos de la Universidad de Stanford y la Alianza del Océano de California. Se lleva a cabo bajo permisos otorgados por el Servicio Nacional de Pesca Marina y la Ley de Conservación de Antártica, incluyendo protocolos institucionales de cuidado y uso de animales.

La investigación se lleva a cabo junto con científicos de la División de la Antártica Australiana en Hobart y bajo los auspicios de la Southern Ocean Research Partnership (IWC-SORP) de la Comisión Ballenera Internacional. El objetivo de la alianza es implementar y promover técnicas no letales de investigación de ballenas para maximizar los resultados de conservación para las ballenas del océano Austral.