Seis cosas que debes saber sobre los bosques y tu salud

Un nuevo informe de WWF analiza cómo los bosques y la salud pública están interconectados

Los bosques son indispensables para la salud humana: su protección, manejo y restauración contribuyen a regular las enfermedades, la nutrición y mucho más. Pero ¿cuál es exactamente la ciencia que respalda la conexión que existe entre los bosques y la salud humana? ¿Y por qué esa conexión es tan importante?

A través de una extensa investigación, WWF descubrió amplia evidencia de que los bosques brindan, previenen y curan. La salud pública y los bosques están entrelazados a escala local, regional y mundial.

En el nuevo informe de WWF, La Vitalidad de los Bosques, analizamos cinco categorías de interacciones entre los bosques y la salud humana: enfermedades no transmisibles; exposición ambiental (contaminación); alimentación y nutrición; peligros físicos; y enfermedades infecciosas. Dado que el cambio climático empeora muchas de estas categorías, el informe también destaca el importante papel que desempeñan los bosques en la resiliencia de la salud humana ante el cambio climático.

1. Los bosques reducen los riesgos relacionados con algunas de las principales enfermedades no transmisibles

Cada año, 41 millones de personas mueren a causa de enfermedades no infecciosas, es decir, que no se pueden transmitir entre las personas, como las enfermedades cardiovasculares, cánceres, enfermedades respiratorias crónicas, diabetes y problemas de salud mental. Las enfermedades no transmisibles están creciendo rápidamente y representan la mayor carga en el sector salud a nivel mundial. Además, el 77% de las muertes por enfermedades no transmisibles ocurren en países de ingresos bajos y medianos. La exposición a los bosques puede reducir algunos de los factores que elevan los riesgos de enfermedades no transmisibles, y las hormonas humanas que causan estrés, como el cortisol, la progesterona y la adrenalina, responden significativamente cuando una persona pasa tiempo en un bosque.

2. Los bosques limpian el aire y el agua y reducen los riesgos de enfermedades infecciosas y no transmisibles

En 2015, la contaminación del aire (ambiental y doméstica) ocasionó 6.5 millones de muertes, siendo las enfermedades no transmisibles la mayor causante de morbilidad. Los bosques ayudan a reducir las amenazas de enfermedades infecciosas y enfermedades no transmisibles relacionadas con la contaminación, como las enfermedades diarreicas, el cáncer y enfermedades respiratorias, ya que filtran los contaminantes del aire y el agua.

Conservar o restaurar la cubierta arbórea río arriba es clave para la salud y el bienestar de los niños de todo el mundo. A nivel global, las enfermedades diarreicas son la segunda causa de muerte y la principal causa de desnutrición en niños menores de cinco años.

Los estudios demuestran que la cubierta arbórea río arriba está asociada a una menor frecuencia de enfermedades diarreicas (relacionadas con la contaminación del agua) en los niños que viven río abajo. El aumento de un 30% en la cubierta de árboles río arriba está relacionado con una reducción del 4% en la probabilidad de enfermedades diarreicas, algo parecido a los efectos que se tiene con las mejoras hechas en la infraestructura de saneamiento.

3. Los bosques tienen un impacto positivo en la nutrición y la seguridad alimentaria

Los bosques pueden servir de apoyo para la seguridad nutricional. Cada año, 3.1 millones de niños en todo el mundo mueren a causa de la desnutrición, mientras que aquellos que sobreviven los primeros 1,000 días de vida con nutrición deficiente

a menudo sufren problemas de salud, sociales y financieros de por vida. Los niños con una nutrición adecuada tendrán un mejor desarrollo cognitivo y físico, así como un menor riesgo de enfermarse o morir.

4. Los bosques pueden proteger a las personas ante los impactos de los desastres

Entre 1996 y 2015, alrededor de 1.3 millones de muertes se atribuyeron directamente a desastres como incendios forestales, inundaciones y a situaciones de peligro, como calor extremo. A medida que aumenta el calor extremo, el cual afectó a 1,700 millones de personas entre 1983 y 2016, el potencial de enfriamiento que tienen los bosques es esencial para combatir el riesgo directo de enfermedades relacionadas con el calor, como los golpes de calor.

5. Los bosques sirven como mediadores ante la aparición y propagación de enfermedades infecciosas zoonóticas y son nuestra primera línea de defensa contra nuevas enfermedades infecciosas

Casi uno de cada tres brotes de enfermedades nuevas está relacionado con el cambio de uso de la tierra, incluyendo la deforestación. Las enfermedades infecciosas son la principal causa de muerte en los países de bajos ingresos y la principal causa de muerte en niños menores de cinco años en todo el mundo. En torno al ébola, se encontró que la importancia relativa de la pérdida de los bosques era superior al 60%, independientemente de otros factores.

Las áreas forestales intactas brindan a los animales el hábitat que necesitan para mantener poblaciones distintas y limitan la capacidad que tienen las enfermedades infecciosas de propagarse entre las especies. La pérdida y degradación de los bosques ocasiona que las poblaciones de animales se concentren, lo que ha llevado a la aparición de nuevas enfermedades infecciosas que pueden tener un drástico impacto en las personas y la sociedad.

6. Los bosques ayudan a mitigar el cambio climático y sus efectos negativos en la salud

Es importante resaltar que el papel que juega el cambio climático en la salud humana está entrelazado a lo largo de este informe. Sabemos que nuestra exposición a eventos peligrosos -como el calor y tormentas e inundaciones más severas- aumentará y que el hábitat de vectores comunes de enfermedades infecciosas como mosquitos y garrapatas se expandirá. También sabemos que, a medida que aumente el CO2 en nuestra atmósfera, el contenido nutricional de los alimentos básicos disminuirá. Y sabemos que las personas son más vulnerables al cambio climático si su salud ya está comprometida. Para cada uno de estos impactos, los bosques representan una solución indispensable para mitigar y adaptarse al cambio climático, y al mismo tiempo respaldan la salud y el bienestar de la humanidad.