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WWF
A prairie dog in profile sits on a mound of dirt with a blurry green background

© Conservation Media / WWF-US

Perrito de las praderas

Los perritos de las praderas son una especie endémica clave de las praderas de Norteamérica. Su nombre, “perrito”, proviene de los distintivos ladridos de alerta que emiten al detectar peligro; sin embargo, en realidad son roedores excavadores que pertenecen a la familia de las ardillas. El perrito de las praderas de cola negra es el más común, pero existen otras cuatro especies: el mexicano, el de cola blanca, el de Utah y el de Gunnison.

Estos peludos roedores, de orejas pequeñas y de cuerpo redondeado, son conocidos como los "ingenieros de los ecosistemas" de Norteamérica, ya que cavan extensas madrigueras de entre 7 a 15 pies (2 y 4.5 metros) de profundidad; los conjuntos de estas madrigueras se denominan "colonias" o "ciudades de perritos". Son también criaturas muy sociables, con un complejo sistema de comunicación basado en posturas y sofisticadas vocalizaciones; algunos científicos incluso consideran que poseen un lenguaje propio. Los perritos de las praderas pueden describir amenazas específicas —como humanos, halcones y coyotes— basándose en su tamaño, forma y color.

Datos importantes

Peso
0.6–4.4 libras (0.27–2 kg)
Longitud
9.8–17 pulgadas (25–43 cm)

¿Por qué son importantes?

A group of five prairie dogs sits atop a mound and all look off to the left

© Shutterstock / Tony LePrieur Photography

Como especie clave, los perritos de las praderas desempeñan un papel fundamental en su ecosistema, influyendo positivamente en muchas otras especies de flora y fauna. Sus complejas colonias aumentan la fertilidad del suelo y proporcionan hábitat y refugio a una gran variedad de especies, como arañas, serpientes o búhos llaneros. Incluso algunos depredadores y carroñeros —incluyendo el hurón de patas negras, el mamífero más amenazado de Norteamérica— dependen también de los perritos de las praderas para alimentarse, recalcando su importante papel en la cadena alimentaria. Se ha documentado la presencia de más de 100 especies de vertebrados en las colonias de perritos de las praderas, lo que ilustra cuántas especies están vinculadas a la presencia de este animal especializado de los pastizales.

Amenazas

A tractor and harvester sit in a cleared cornfield

© Day's  Edge / WWF-US

A pesar de su innegable importancia ecológica, las poblaciones de perritos de las praderas en toda Norteamérica han sufrido un gran declive. Hoy en día, ocupan menos del 2% de su hábitat histórico debido a amenazas como enfermedades no nativas, la pérdida de hábitat, la persecución humana y el cambio climático.

Peste selvática o silvestre

La peste es una enfermedad bacteriana no nativa, transmitida por pulgas, que puede propagarse rápidamente por colonias enteras, causando tasas de mortalidad del 90% o más durante los brotes. Si bien la peste se transmite principalmente a través de pulgas infectadas, los perritos de las praderas también pueden infectarse por contacto directo con otros animales enfermos.

Pérdida de hábitat

El desarrollo agrícola y urbano en las Grandes Planicies reduce significativamente la abundancia y distribución de los perritos de las praderas. A medida que el espacio natural disponible para las colonias disminuye, las poblaciones se fragmentan y quedan menos de esas grandes colonias que históricamente sustentaban una gran biodiversidad en toda su área de distribución.

Conflictos con los humanos

A veces se considera que los perritos de las praderas son incompatibles con las prácticas agrícolas; por ello, la persecución generalizada por parte de los humanos ha cobrado factura. A principios del siglo XX, las campañas gubernamentales de envenenamiento a gran escala diezmaron las poblaciones de perritos de las praderas. Hoy en día, el control letal sigue siendo una amenaza en zonas donde se practica la ganadería y el cultivo en hileras.

Cambio climático

El aumento de las temperaturas y la reducción de las precipitaciones están haciendo que los límites meridionales de las áreas de distribución de los perritos de las praderas —como las de Texas y Arizona— sean demasiado cálidos y secos para su supervivencia, lo que provoca que las poblaciones se desplacen hacia el norte. En general, las condiciones de sequía son cada vez más frecuentes en todas las zonas donde habitan estos animales. Las condiciones más cálidas también favorecen a las pulgas portadoras de la bacteria de la peste; además, las sequías más largas y severas reducen la vegetación de la que dependen, lo que limita la supervivencia y la reproducción, y aumenta la presión sobre poblaciones que ya se encuentran bajo estrés.

El cambio climático también está provocando condiciones invernales más rigurosas. Aunque los perritos de las praderas de cola negra no hibernan por completo, sí entran en periodos de letargo (torpor), lo que significa que necesitan acumular reservas de grasa y almacenar alimentos antes de que llegue el invierno. Por ello, dependen de una abundante vegetación durante todo el año, especialmente en primavera y a principios de verano, cuando nacen las crías. Cuando la sequía se prolonga, las hembras llegan al invierno con bajo peso y es posible que no tengan crías. Si el invierno dura más de lo habitual y no llegan las lluvias primaverales, muchos perritos de las praderas simplemente mueren de hambre, lo que los hace aún más vulnerables a la peste.

¿Qué está haciendo WWF para proteger a los perritos de las praderas?

A red drone against a blue sky Drone distributes plague vaccine pellets to prairie dogs
Un vehículo aéreo no tripulado distribuye gránulos de vacuna contra la peste para los perritos de las praderas.

© Conservation Media / WWF-US

Monitoreando las colonias

WWF apoya la realización de censos anuales de las poblaciones de perritos de las praderas en múltiples sitios. En colaboración con socios que cuidan de las poblaciones de perritos de las praderas y de hurones de patas negras, WWF ayuda a mapear el tamaño de las colonias de perritos de las praderas mediante dispositivos GPS y a calcular la superficie que ocupan las colonias activas. Estos datos permiten evaluar el estado de salud de las poblaciones a lo largo del tiempo y detectar posibles problemas de forma temprana.

Mitigando las enfermedades

Dado que la peste selvática sigue siendo la amenaza biológica más grave para los perritos de las praderas, WWF apoya iniciativas para reducir su impacto mediante tratamientos específicos, como la aplicación de insecticida en polvo contra las pulgas, granos tratados con fipronil y cebos comestibles llamados "FipBits". Al ser ingeridos por un perrito de las praderas, los FipBits protegen al animal hasta por un año. Para distribuir los FipBits entre los miles de ejemplares de una colonia, WWF y sus socios desarrollaron un dispositivo de triple disparo capaz de lanzar tres FipBits simultáneamente desde un vehículo todoterreno o un dron.

An aerial view of prairie dog colonies.
Madrigueras de perritos de las praderas vistas desde arriba.

© Conservation Media / WWF-US

Fomentando la coexistencia

A pesar de los conflictos históricos entre las prácticas agrícolas y los perritos de las praderas, WWF da prioridad a las alianzas para promover la conservación e implementar soluciones colaborativas. WWF trabaja con las naciones nativas, los gestores de las tierras, los ganaderos y los miembros de comunidades rurales para encontrar formas prácticas de que las personas y los perritos de las praderas puedan compartir los territorios. Si bien no existe una solución única para todos los casos, WWF colabora estrechamente con sus socios para comprender los desafíos y las oportunidades, y así impulsar iniciativas adaptadas a cada lugar.

Protegiendo los hábitats de pastizales

WWF también trabaja para proteger el hábitat de los perritos de las praderas: los pastizales de Estados Unidos. Como socio principal de la coalición America's Grasslands Coalition, WWF ayuda a crear conciencia entre el público sobre la importancia de los pastizales como uno de los ecosistemas vitales más extensos y menos reconocidos del país. Dado que los pastizales son el hábitat principal del que dependen estos animales, esta labor para su protección respalda indirectamente su conservación al generar una mayor voluntad pública y política para proteger el entorno en sí.