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WWF

Cómo los científicos utilizan el ADN para proteger a las tortugas marinas

ShellBank, una herramienta global de trazabilidad genética, ayuda a los expertos a descubrir nuevos datos

Por 

  • Callie Cho

Three baby hawksbill turtles make their way across tan sand to a turquoise ocean

© WWF-Australia/ Christine Hof

Las tortugas marinas son algunos de los habitantes más admirados del océano, no solo por su ternura, sino también por su papel fundamental en la salud de los ecosistemas: contribuyen a que los arrecifes de coral y las praderas marinas se mantengan saludables; ayudan a regular el equilibrio de las redes tróficas marinas; y, como viajeras de los océanos, transportan nutrientes entre los ecosistemas marinos. Su presencia es un indicador de la salud de los océanos.

Sin embargo, a pesar de su importancia, cinco de las siete especies de tortugas marinas están amenazadas de extinción, y muchas poblaciones se encuentran enormemente reducidas y en continuo declive. Las tortugas marinas enfrentan una serie de amenazas antropogénicas —peligros causados ​​por los humanos—, como la pesca incidental, el cambio climático, la sobreexplotación y la captura y el comercio ilegal para obtener partes y productos derivados de las tortugas. Para combatir esta peligrosa combinación de amenazas, los científicos recurren al ADN. Al igual que una huella dactilar, el ADN puede ayudar a los investigadores a identificar poblaciones de tortugas, comprender cómo se relacionan entre sí y determinar cuáles corren mayor riesgo.

A turtle hatchling swims in blue ocean water toward the sunrise

© naturepl.com / Visuals Unlimited / WWF

Cerrando lagunas de información y profundizando en el conocimiento de las tortugas marinas con ShellBank

Gracias a ShellBank, una herramienta global de trazabilidad genética lanzada en 2022, estamos descubriendo nuevos datos sobre el origen de las tortugas marinas y cómo se conectan sus poblaciones a través de los océanos. También estamos identificando qué poblaciones son objeto del comercio ilegal, la caza furtiva o incluso las capturas incidentales en la pesca.

Como la primera plataforma global de acceso abierto para la trazabilidad del ADN diseñada específicamente para tortugas marinas, ShellBank hace énfasis en importantes lagunas de información y poblaciones de tortugas poco estudiadas, y ayuda a orientar futuras investigaciones, el monitoreo y los esfuerzos de conservación. Además, está transformando la manera en que los científicos comprenden y protegen a estos extraordinarios reptiles, según un nuevo artículo publicado en Frontiers in Marine Science.

A scientist in a white coat and blue gloves drills into a piece of turtle shell at a work table in a lab
El ADN proporciona a los científicos información sobre el origen de las tortugas marinas.

© Greta Frankham / Australian Museum

La herramienta ya ha reunido más de 20,000 secuencias de ADN mitocondrial de tortugas marinas de 59 países en una base de datos única, global y estandarizada. Este extraordinario conjunto de datos comprende playas de anidación, zonas de alimentación, incidentes de captura incidental e incluso muestras de comercio ilegal, lo que permite comprender mejor las poblaciones a nivel mundial.

Al hacer que los datos genéticos sean más accesibles, prácticos y útiles, ShellBank está acortando la brecha entre la ciencia y el impacto en el mundo real, capacitando a científicos conservacionistas, gestores de pesquerías y áreas marinas protegidas, y organismos encargados de hacer cumplir la ley en todo el mundo para proteger mejor a las tortugas marinas para las futuras generaciones.

Hasta el momento, los científicos han utilizado ShellBank para descubrir valiosa información.

1. El ADN puede rastrear el origen de productos ilegales de caparazón de tortuga

Gloved hands holding a spoon and fork made from turtleshell
Cubiertos hechos de caparazón de tortuga.

© Greta Frankham / Australian Museum

Hand holding turtleshell bracelet in aisle of store
Pulsera hecha de caparazón de tortuga.

© Hal Brindley / TravelforWildlife.com

En 2022, la Guardia Fronteriza del Reino Unido incautó 59 artículos hechos de caparazón de tortuga marina. Al comparar el ADN de estos productos con las secuencias de ShellBank, los científicos pudieron rastrear su probable origen hasta tortugas carey del sur del Caribe, específicamente de Colombia, Tobago o Nicaragua.

Este caso revela que el comercio ilegal de tortugas sigue activo y tiene alcance global. También demuestra cómo las herramientas genéticas pueden desempeñar un papel crucial en las investigaciones de delitos contra la vida silvestre, ayudando a las autoridades a rastrear el comercio de las tortugas y comprender dónde se encuentran las poblaciones explotadas y bajo presión.

2. Las tortugas marinas conectan océanos enteros

A hawksbill turtle with a beige and spotted underside swims through blue waters near the surface
Una tortuga carey nadando en Papúa Nueva Guinea.

© Jürgen Freund / WWF

ShellBank también revela cómo las poblaciones de tortugas están conectadas a través de vastas distancias. En otro estudio de caso, se descubrió que las tortugas carey que se alimentan en la Gran Barrera de Coral provienen de múltiples playas de anidación en el Pacífico occidental, incluyendo Papúa Nueva Guinea, las Islas Salomón y Vanuatu.

Estos hallazgos coincidieron estrechamente con los datos de seguimiento satelital, lo que refuerza la confianza en el uso de la genética. En conjunto, estos enfoques complementarios demuestran que la expansión de la base de datos ShellBank mejora la precisión y el detalle del rastreo genético, lo que permite estimar con mayor exactitud qué poblaciones de anidación contribuyen a zonas de alimentación compartidas.

Sobre todo, este trabajo recalca una lección clave: la protección de las tortugas marinas requiere una sólida colaboración internacional, porque estos animales —y los desafíos que enfrentan— abarcan océanos enteros.

En resumen

ShellBank está ayudando a rastrear las tortugas marinas y a que la genética sea más accesible, práctica y útil para la conservación, la gestión y las investigaciones de delitos contra la vida silvestre. Al conectar datos de diferentes océanos y disciplinas, no solo revela qué poblaciones de tortugas existen, sino también de dónde provienen, cuáles están en mayor riesgo y cómo podemos protegerlas mejor.