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WWF

Cómo los datos sobre el desplazamiento de la fauna silvestre moldean la conservación

La ecología del movimiento transforma el monitoreo en acciones

Haz un recuento de todos los lugares que visitas en un día. Tu capacidad para desplazarte, encontrar alimento, agua y refugio, y conectarte con otras personas es esencial para tu bienestar. Para sobrevivir, los animales también dependen de una libertad de movimiento similar. Cuando sus hábitats se fragmentan debido a carreteras, cercas o asentamientos humanos, a los animales les resulta más difícil encontrar todo lo que necesitan para subsistir. Al estudiar los desplazamientos de la fauna silvestre —un campo conocido como ecología del movimiento—, los científicos obtienen información crucial sobre cómo las especies utilizan su entorno.

A herd of zebra (Equus quagga burchellii) grazing in the NG12 concession of the Okavango Delta, Botswana.

© WWF-US/Gareth Bentley

Sin embargo, a pesar del potencial que la ecología del movimiento tiene para beneficiar tanto a las personas como a la fauna silvestre, no se ve reflejada plenamente en las herramientas y objetivos que guían las decisiones de conservación, como el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal o los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Hacer frente a este desafío es el objetivo de un nuevo artículo publicado en Proceedings of the Royal Society B, cuyo autor principal es Talia Speaker, directora ejecutiva de WILDLABS en WWF, titulado “Emerging innovations in movement ecology to address planetary challenges”.

A continuación, presentamos cinco formas en cómo los datos sobre el desplazamiento de los animales silvestres pueden y deben fundamentar mejores decisiones de conservación, en beneficio tanto de las personas como de la fauna silvestre:

1. Los datos de los desplazamientos revelan las necesidades de los animales

Los animales se desplazan por diversas razones: para buscar alimento, beber agua, reproducirse, migrar... y muchas razones más. Estos desplazamientos pueden variar según la estación, la etapa de la vida y el estado del hábitat que los rodea. Para comprender estos patrones, los científicos pueden utilizar una amplia gama de herramientas —como dispositivos GPS y collares, transmisores satelitales, radiotransmisores o dispositivos acústicos, e incluso geolocalizadores basados ​​en los niveles de luz—, dependiendo de la especie y su entorno.

Los datos de los desplazamientos resultantes revelan dónde, cuándo y por qué se mueven los animales, lo que permite a los conservacionistas identificar hábitats críticos, rutas migratorias, sitios de escala y corredores que, de otro modo, pasarían desapercibidos. En la práctica de la conservación, estos datos ayudan a los responsables de la toma de decisiones a determinar qué lugares requieren protección, restauración o una reducción de las perturbaciones.

2. Los datos de los desplazamientos permiten medir la conectividad

La infraestructura humana, como carreteras, cercas y asentamientos, pueden dificultar el desplazamiento de los animales entre los hábitats. Muchas especies dependen del libre movimiento entre distintas ubicaciones para alimentarse, reproducirse y acceder a recursos estacionales; por ello, las barreras pueden afectar no solo la supervivencia de los individuos, sino también la de poblaciones enteras.

Incluso cuando los hábitats se encuentran dentro de áreas protegidas, es posible que no estén conectados funcionalmente, lo que limita la eficacia de dichas medidas de protección. Al rastrear a los animales mientras se desplazan por el paisaje, los científicos pueden determinar si las áreas protegidas están realmente conectadas e identificar corredores de movimiento críticos que son tan importantes como los propios hábitats.

3. Los datos de los desplazamientos pueden alertarnos si las poblaciones tienen dificultades

Los cambios en el comportamiento de los desplazamientos, la dispersión, el uso de territorio vital o la migración pueden indicar que los animales están bajo estrés antes de que el declive de la población sea evidente. Estas variaciones en los patrones de los desplazamientos pueden deberse a la pérdida de hábitat, el cambio climático, las perturbaciones humanas, las enfermedades o las alteraciones en la disponibilidad de recursos. Al monitorear los movimientos de los animales durante largos periodos, los conservacionistas pueden identificar el problema e intervenir a tiempo, cuando las medidas resultan más eficaces y menos costosas.

4. Los datos de los desplazamientos favorecen la coexistencia

A close-up of a lion wearing a large collar

© WWF-US/Danielle Brigida

Al analizar los datos de los movimientos para comprender dónde y cuándo la fauna potencialmente peligrosa se desplaza por zonas habitadas por humanos, los conservacionistas pueden ayudar a las comunidades a evitar conflictos. Por ejemplo, en África, los collares satelitales en leones permiten a los investigadores alertar a las aldeas cuando estos felinos se encuentran cerca, facilitando que los pastores trasladen el ganado a un lugar seguro antes de que surja el conflicto. En Assam (India), los collares con GPS en elefantes asiáticos están aportando información clave para desarrollar estrategias de coexistencia que reduzcan los daños causados ​​por las incursiones de estos animales en los campos de arroz y té cercanos a las comunidades.

5. Los datos de los desplazamientos cuentan una historia

Por último, pero no menos importante, los datos sobre los desplazamientos a largo plazo pueden generar asombro y admiración ya que construyen una narrativa sobre animales individuales que emprenden impresionantes viajes por todo el planeta. Estos datos transforman cuestiones abstractas de conservación en historias personales: una tortuga marina cruzando vastos océanos, un ave migratoria recorriendo la asombrosa distancia de 8,425 millas (unos 13,500 km) desde Alaska hasta Tasmania, o una hiena manchada atravesando un territorio de 4,000 millas (unos 6,400 km) en Namibia. Estas historias hacen que la conservación resulte más atractiva al personalizar los viajes de los animales; los datos de los desplazamientos revelan las rutas reales que estos siguen a través de paisajes alterados por el ser humano y las increíbles odiseas que emprenden para sobrevivir.

De cara al futuro…

Hoy en día y como nunca antes, los científicos disponen de más datos sobre los desplazamientos de los animales, así como de la capacidad informática necesaria para analizarlos. Sin embargo, esta información aún no se incorpora a muchos de los indicadores, marcos de trabajo y herramientas de toma de decisiones utilizados para establecer prioridades de conservación y medir los avances. Como resultado, la valiosa información sobre cómo se desplazan las especies por el entorno a menudo permanece desconectada de las políticas y las prácticas de conservación.

Es fundamental cerrar esta brecha mediante mejores herramientas, indicadores de biodiversidad actualizados e infraestructuras de datos compartidos para garantizar que la ecología del movimiento pueda fundamentar plenamente las acciones de conservación y ayudar a crear un futuro en el que tanto las personas como la vida silvestre puedan prosperar.

“Un elefante o un albatros con un dispositivo de monitoreo puede actuar ahora como un ‘sensor vivo’ del planeta, informándonos sobre riesgos de enfermedades, cambio climático e incluso desastres antes de que ocurran”, señala Talia Speaker. “Aprovechar todo su potencial depende de invertir en innovaciones y en la coordinación necesaria para vincular estas señales con las decisiones y métricas clave para la conservación”.

Al mostrarnos cómo se desplazan los animales en un mundo que cambia rápidamente, la ecología del movimiento ayuda a garantizar que las decisiones de conservación se basen no solo en dónde se encuentra la vida silvestre, sino también en hacia dónde necesita dirigirse.

Fuentes:

  1. Speaker T, Beery S, Davidson SC, Kays R, Rutz C, Solomon JN, Batist C, O'Donnell SAL. 2026 Emerging innovations in movement ecology to address planetary challenges.