Saltar al contenido principal
WWF

La naturaleza y tú en cifras

An illustration that shows underwater life in the shape of lungs

© WWF

Hablemos de la naturaleza

Nuestras vidas están ligadas a la naturaleza, a sus bosques, el agua y los océanos. Pero ¿cuánto dependemos de ella y qué necesita de nosotros a cambio?

  • 63% de nuestros medicamentos

    Más de la mitad de los medicamentos del mundo están relacionados con productos naturales. Además, los avances científicos en medicamentos seguirán dependiendo de la naturaleza. Al proteger la naturaleza, también protegemos nuestra salud y bienestar.

  • 50% del aire que respiramos

    Sin la vida de los océanos perderíamos el 50% del oxígeno que respiramos. Las plantas y organismos marinos, como el fitoplancton y las algas marinas, liberan oxígeno como subproducto de la fotosíntesis. Ese oxígeno va al océano, pero también a la atmósfera, de la que dependemos para sobrevivir.

  • 75% del suministro de agua renovable

    Los ecosistemas forestales y montañosos son fuentes de más del 75% del suministro de agua renovable del mundo. Sus sistemas de agua dulce se renuevan naturalmente a través del ciclo del agua y son esenciales para nuestra seguridad hídrica.

  • $24 billones de dólares para la economía

    La economía azul—o bien todas las actividades económicas relacionadas con océanos, mares y costas— tiene un valor de 24 billones de dólares. Una asombrosa suma que impacta la vida de millones de personas. Sin embargo, el deterioro de la salud de los océanos y la mala gestión de los recursos marinos amenazan el futuro de las comunidades y las economías que dependen de ellos.

  • 100% de los neumáticos en circulación

    Todos los neumáticos para automóviles provienen de caucho natural, que, por supuesto, proviene de los árboles. De hecho, el 75 % del caucho mundial se utiliza únicamente para fabricar neumáticos. Sin embargo, el caucho está en riesgo si no podemos detener la descontrolada deforestación y la degradación forestal.

Amazon river and surrounding forest from the air

© Brent Stirton / Getty Images

Es nuestro turno de dar

La naturaleza es resiliente, pero también sufre nuestro impacto y, en algunos casos, el uso excesivo. No podemos ignorar que conforme aumenta la demanda de los recursos naturales también aumenta la pérdida de la naturaleza.

  • 73% disminución en las poblaciones de vida silvestre

    En los últimos 50 años, las poblaciones de vida silvestre han disminuido, en promedio, un impresionante 73%. Cuando la población de una especie desciende por debajo de cierto umbral puede afectar negativamente a todo un ecosistema, no solo a otras especies, sino también a todos los recursos que el hábitat proporciona a las personas.

  • 17% destrucción de la selva amazónica

    La salud de la Amazonía está directamente relacionada con la salud del planeta. Sus selvas tropicales, que almacenan entre 150,000 y 200,000 millones de toneladas de carbono, contribuyen a estabilizar el clima local y global. Hasta hoy hemos perdido el 17% de esos bosques debido a la deforestación y otro 17% debido a la degradación, con consecuencias negativas que se sienten en todo el mundo.

  • 35% destrucción de los manglares

    Los manglares son una de las mayores soluciones climáticas de la naturaleza, ya que brindan protección contra tormentas y son poderosos sumideros de carbono, además de alimento para las comunidades costeras. Desafortunadamente, están desapareciendo a un ritmo alarmante y con demasiada frecuencia son talados para la industria, la agricultura o la explotación maderera.

Two brightly colored macaws flying over jungle canopy

© WWF-US / Marlon del Aguila

Hay esperanza para el futuro de la naturaleza y el nuestro

Las cifras no mienten. La naturaleza nos necesita ahora, más que nunca. Y los estadounidenses están unidos en su amor por la naturaleza y su compromiso de protegerla.

  • 73% de los estadounidenses está de acuerdo en que debemos cuidar la naturaleza

    En una reciente encuesta de WWF, casi tres de cada cuatro personas en Estados Unidos afirmaron que cuidar la naturaleza no es una opción. Es un deber cívico, compartido por toda la sociedad, que requiere acciones colectivas de los individuos, las comunidades, las empresas y los gobiernos.

Cada uno de nosotros puede actuar para detener la pérdida de la naturaleza y proteger lo que nos sustenta. Como individuos o como parte de esfuerzos colectivos, podemos forjar un futuro próspero para las personas y la naturaleza.