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WWF

WWF llama a utilizar el poder del mercado de los países para acabar con la contaminación por plásticos

Los países que representan entre el 20% y el 40% de la demanda mundial de plásticos pueden acelerar un cambio en el mercado global para alejarse de los productos plásticos más nocivos.

A person in a blue jumpsuit and orange hardhat stands in front of a wall of plastics being recycled

© Shutterstock/Chanchai phetdikhai

El informe de WWF “Puntos de Inflexión: Cómo los mercados coordinados pueden transformar las cadenas de valor globales del plástico” reveló que los países que apoyan un tratado eficaz contra la contaminación por plásticos representan entre el 20% y el 41% de la demanda mundial de plástico. En este contexto, Maria Inés Rivadeneira, Líder Regional de Política de América Latina y el Caribe indicó que “esta sería una escala de mercado suficiente para hacer viables muchas de las medidas necesarias y generar efectos más amplios y donde LAC tiene el compromiso político y el potencial de contribuir de manera decisiva a esta transición."

A través de declaraciones públicas y posturas negociadoras, estos países han respaldado la adopción de medidas comunes y vinculantes sobre los productos plásticos nocivos, un apoyo sólido para su implementación y mecanismos que permitan seguir reforzando las obligaciones una vez aprobado el tratado.

Basándose en un análisis de mercado de una variedad de productos plásticos nocivos representativos y precedentes regulatorios, el informe mostró que entre el 10% y el 20% de la demanda mundial de plástico puede ser el umbral de mercado crítico necesario para inclinar la transformación de las cadenas de valor mundiales del plástico para muchos productos plásticos de alto riesgo. Esto, a su vez, influiría gradualmente en las normas mundiales sobre productos plásticos nocivos y crearía incentivos para que más países se unieran con el tiempo.

El informe identifica al mercado como una poderosa palanca para modificar el comportamiento en las etapas iniciales de la cadena de valor y transformar el ciclo de vida de los plásticos. Una vez que la demanda coordinada alcanza un umbral crítico, se llega a un punto de inflexión que hace económicamente racional para las empresas estandarizar sus productos a escala mundial, en lugar de mantener líneas de productos diferenciadas.

Silje Sørfonn, líder de Política Global de Plásticos de WWF señala que “después de más de cuatro años de negociaciones, la mayoría de los gobiernos siguen comprometidos con medidas vinculantes comunes para poner fin a la contaminación por plásticos. La tarea que tenemos entre manos es diseñar un tratado adecuado a su propósito, que cambie los mercados con el tiempo y que pueda allanar el camino para poner fin a la contaminación por plásticos”.

Además, añade que “la historia demuestra que los tratados eficaces rara vez comienzan con una participación universal. Estos se apoyaron en una masa crítica de actores pioneros, generando así un punto de inflexión para el cambio global. Lo mismo puede ocurrir con las negociaciones del tratado mundial contra el plástico. El nuevo tratado puede permitir que los Estados ambiciosos actúen de inmediato mediante enfoques coordinados, poniendo en marcha las transiciones necesarias y creando incentivos. De este modo, se generará el efecto 'bola de nieve' requerido, al tiempo que se mantiene la puerta abierta para que otros se sumen con el tiempo, cuando estén preparados”.

A lo largo de las negociaciones, la tendencia a recurrir al consenso como única forma de toma de decisiones —aunque no sea un requisito legal— ha conducido a un estancamiento, o a un proceso que busca medidas basadas en el "mínimo común denominador", y cuyo resultado en la práctica, no transformaría la economía mundial del plástico. WWF señala que, dado que la mayoría de los gobiernos de todas las regiones se han pronunciado a favor de un tratado sólido, los países no deberían prolongar indefinidamente las negociaciones ni conformarse con un acuerdo débil. Y sostiene que el tratado debe permitir a los países dispuestos a ello, adoptar medidas comunes y vinculantes sobre productos plásticos nocivos, empleando normas de mercado coordinadas para liderar la transición global e incentivar una participación más amplia.

El informe advierte que cada año que pasa sin que se tomen medidas eficaces, provoca un aumento de daños ambientales, consolida infraestructuras dependientes del plástico y eleva los costos futuros de la transición. La producción y los residuos de plástico se han duplicado en las últimas dos décadas y, de mantenerse las tendencias actuales, se prevé que vuelvan a duplicarse con creces para 2040.

WWF sostiene que tanto los gobiernos como las empresas se benefician de actuar ahora, cuando las condiciones económicas y tecnológicas para el cambio ya están al alcance de la mano. E insta a los países que han defendido sistemáticamente medidas ambiciosas para el tratado a transformar el compromiso político en acciones concretas, aprovechando su influencia colectiva en el mercado.