Saltar al contenido principal
WWF

El Congreso debe actuar ahora para mantener el flujo del río Grande

A calm stretch of river in dimming light with desert shoreline and blue sky

© Day's Edge / WWF-US

A map of the Rio Grande basin

© WWF

En todo el suroeste de Estados Unidos, las comunidades, la vida silvestre y los ecosistemas sufren las consecuencias de las prolongadas sequía, el creciente riesgo de incendios forestales, una infraestructura hídrica obsoleta y la asignación excesiva de recursos hídricos cada vez más escasos. El río Grande (río Bravo) es una fuente vital para más de 6 millones de estadounidenses y para 1.9 millones de acres (769 millones de ha) de tierras agrícolas; además, constituye uno de los sistemas fluviales con mayor riqueza biológica de Norteamérica, al albergar más de 130 especies de mamíferos y 500 de aves. Sin embargo, la cuenca atraviesa una grave crisis hídrica: el consumo humano de agua supera la capacidad de reposición de la naturaleza —considerándose insostenible el 52% del uso total actual—, lo que agota ríos, embalses y acuíferos.

El río ya ha perdido el 85% de su caudal natural y aporta apenas el 15% de su volumen histórico al golfo. Paralelamente, el deshielo que abastece a la cuenca ha disminuido un 17% desde el año 2000, y, a medida que aumentan las temperaturas globales, se prevé una reducción adicional de entre el 16% y el 28%. Las consecuencias son graves: desde 2002 ha desaparecido el 71% de la capacidad de almacenamiento de los embalses de Nuevo México, las pérdidas de aguas subterráneas superan en más de 15 veces a las de los embalses y casi la mitad de las tierras agrícolas de algunas zonas de la cuenca se han perdido —total o parcialmente— debido a la escasez de agua. Todo ello resalta la urgente necesidad de reequilibrar el balance hídrico del río Grande antes de que las comunidades, las economías y los ecosistemas de la región enfrenten dificultades aún mayores.

En este momento crítico, el Congreso debate dos oportunidades de política federal que podrían desbloquear inversiones muy necesarias en cuanto a resiliencia hídrica: la Ley de Desarrollo de Recursos Hídricos (WRDA, por sus siglas en inglés) y las asignaciones presupuestarias del programa WaterSMART.

Infographic illustrating a severe water crisis caused by overconsumption in the Rio Grande-Bravo Basin

El río Grande y la WRDA 2026

Cada dos años, el Congreso aprueba la Ley de Desarrollo de Recursos Hídricos (WRDA) para orientar las labores del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos en materia de agua, infraestructura y restauración de ecosistemas en todo el país. Para 2026, ha surgido una prioridad clave para el río Grande: la modernización del Programa de Gestión Ambiental del Río Grande (RGEMP, por sus siglas en inglés).

Autorizado originalmente en 2007, el RGEMP está diseñado para brindar apoyo financiero y técnico a proyectos que mejoren el hábitat de peces y vida silvestre, la salud de la cuenca y la resiliencia ante sequías en toda la región. Sin embargo, el programa ha sido subutilizado debido a dificultades relacionadas con el costo compartido y a la limitada disponibilidad de personal para gestionar acciones coordinadas.

Las actualizaciones propuestas en la WRDA cambiarían esta situación. Entre las actualizaciones necesarias se incluyen:

  • Financiamiento adicional para el periodo 2026-2032
  • Mayor participación pública y creación de una base de datos integral de proyectos
  • Requisitos más claros, procesos simplificados y herramientas modernizadas para facilitar el acceso a fondos por parte de los socios estatales y locales

De aprobarse, estos cambios generarían una fuente de inversión fiable y a largo plazo para proyectos de beneficios múltiples que fortalezcan los hábitats, reduzcan los riesgos de incendios forestales e inundaciones, mejoren la calidad del agua y aumenten la seguridad hídrica de las comunidades de toda la cuenca.

Cracked, drought-ridden soil makes up the bank of a portion of the Rio Grande-Rio Bravo

© Daniel A. Leifheit, Moment RF, Getty Images

WaterSMART: un camino complementario hacia la resiliencia

Paralelamente a la WRDA, los programas WaterSMART —incluidos en la ley de asignaciones presupuestarias para energía y agua— proporcionan financiamiento para el programa insignia de la Oficina de Recuperación (Bureau of Reclamation) en materia de eficiencia hídrica y resiliencia ante las sequías. Los programas WaterSMART siguen siendo fundamentales para apoyar a los gestores locales del agua que se enfrentan a la disminución de los suministros y al aumento de la demanda. Una mayor inversión en WaterSMART permite a las comunidades modernizar infraestructura, restaurar hábitats de vida silvestre y planificar un futuro más cálido y seco.

Es momento de actuar

En conjunto, la WRDA 2026 y el aumento de las asignaciones para WaterSMART ofrecen una oportunidad sin precedentes para fomentar la resiliencia en la cuenca del río Grande. La modernización del Programa de Gestión Ambiental del Río Grande ayudaría a liberar todo el potencial de dicha iniciativa, mientras que WaterSMART continúa aportando soluciones flexibles e impulsadas por la comunidad para afrontar los desafíos hídricos.

Se requiere la acción inmediata del Congreso para invertir en WaterSMART y aprobar la Ley de Desarrollo de Recursos Hídricos de 2026, respaldando firmemente el Programa de Gestión Ambiental del Río Grande. Estos compromisos ayudarán a proteger los ecosistemas de la cuenca, fortalecer a las comunidades y garantizar un futuro próspero para los recursos hídricos de los que dependen los estadounidenses.

A photo showing a rocky riverbank with gray water lapping against the shore.

© Day’s Edge/WWF-US

Salvemos nuestros ríos, lagos y humedales

Pídele a tus representantes en el Congreso que apoyen un financiamiento sólido para programas críticos de conservación de agua dulce y que refuercen las inversiones en la Ley de Desarrollo de Recursos Hídricos (continuar en inglés).

Actúa ahora